Nadie sabe que revivimos, xxxxx, nuestras tentaciones de ser poetas…

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Nadie sabe que revivimos, xxxxx, nuestras tentaciones de ser poetas…

Cinco artistas que encuentran en la pintura un sistema de pensamiento alrededor de intereses propios como pueden ser el humor, la ironía, el ocio, el dibujo y los objetos cotidianos; para con ellos establecer una actitud ante el mundo. Más allá de las cualidades plásticas de las obras, el sistema creativo de cada uno de los artistas enfrenta a la imagen como una posibilidad poética ante el hiperconsumo visual y económico que caracteriza a la cultura y sociedad contemporáneas.

Detenernos en cada obra es interpelar el estado de emergencia, sobre todo el propio, por eso, antes de preguntarnos qué es lo que vemos en cada pintura, tenemos que reflexionar qué es lo que nos conmueve de ella y dejarnos llevar por el desasosiego de la imaginación. Buscar en la misma constitución de las pinturas pistas que nos permitan justificar el sentido que les otorgamos: el temple, el óleo, el acrílico, el lápiz, el textil etc. Cada uno de los materiales enuncian una condición, y por ende, una parte de la historia de la humanidad que ahora recobra nuevos significados.

De ahí que el propósito de reunir cinco artistas de diferentes generaciones sea articular un diálogo que revele la memoria pictórica y, por otra parte, las tensiones de síntomas e ideales  culturales que cada uno de los artistas aporta para desplazar a la imagen y con ello preponderar la mirada, es decir, la implicación del espectador con la obra: encontraremos una memoria pictórica que nos dirige a la abstracción, las formas de las pinturas delatan los síntomas -los conflictos- creativos y los títulos manifiestan sus ideales.

La implicación conlleva a descubrir la poesía porque nadie sabe que revivimos, mirando, nuestras tentaciones de ser poetas. Como dice Bachelard: “Con la poesía, la imaginación se sitúa en el margen donde precisamente la función de lo irreal viene a seducir o a inquietar -siempre a despertar- al ser dormido en su automatismo.”[1] Esa es la característica en común de estos cinco artistas: despertarnos ante el automatismo en el cual estamos sumergidos y lo logran porque piensan a través de la pintura y no sólo pintan.

Octavio Avendaño Trujillo

Curador